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Tierra Santa
Si de algún modo hubiera que caracterizar a este libro, no creo que le conviniera otro título que el de enciclopedia.
En el sentido moderno, entenderíamos como tal una especie de biblioteca en la que se iluminaran todos los campos que quisiéramos ilustrar para que nuestra conciencia rebasara los saberes fragmentados.
Cuanta información interrogamos tenemos la seguridad de que está aquí. Son los signos que sirven para alumbrar ese mundo complejísimo que es Tierra Santa.
El lector queda abrumado por tanto conocimiento como se da cita en las páginas que ahora están en nuestras manos.
MANUEL ALVAR
Ex-Director y Numerario
de la Real Academia Española
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Pero el volumen es, además, mucho más que una simple "guía", pues su autor, experto en aquella tierra, no sólo narra los itinerarios del peregrino sino que acarrea al lector los datos de la Escritura con la descripción de cada lugar, trabando el transfondo bíblico, geográfico e histórico, arqueológico y teológico, con cuanto ahora se puede ver y estudiar en el mismo sitio.
He podido comprobar la realización de su trabajo, al participar con él, durante los años en que ha sido Guardián de San Francisco el Grande de Madrid, en las reuniones del "Patronato de la Obra Pía de los Santos Lugares de Jerusalén", en el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Esta obra ayudará también, a quienes no pueden peregrinar a Tierra Santa, para confesar -durante
su lectura y estudio- su fe en el Hijo de Dios, quien pertenece no sólo a la historia de la Iglesia sino también a la historia de la Humanidad.
JOAQUÍN MARTÍN ABAD
Director del Comité para el Jubileo del Año 2000.
Vocal, por la Conferencia Episcopal Española,
en el Patronato de la "Obra Pía
de los Santos Lugares de Jerusalén" |
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Me he sumergido en las aguas frescas de esta Tierra Santa del Evangelio del padre Félix del Buey, con quien han colaborado los padres Carlos Sáez y Teodoro López, franciscanos los tres y enamorados guías de Tierra Santa.
El libro no cabe en el bolsillo, pero sí en el hogar y en la mesa donde se sazonan los manjares con la sal del evangelio. Luz para el que se dispone a seguir los pasos de Jesús por su país y celuloide para quien, de regreso a casa, desea poner en orden sus imágenes y vivencias espirituales, el autor ha volcado mente y corazón en este servicio de itinerancia evangélica.
El ganador es el lector-peregrino, agraciado con el don de paladear las mieles de Palestina.
Por todo ello, la Custodia ha recibido con gozo el original de esta publicación, encomendada al Centro Bíblico Católico de Madrid, cuyo prestigio avalan otras ediciones de tema religioso.
EL CUSTODIO DE TIERRA SANTA
Fr. Giovanni Battistelli, ofm. |
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